¿Elección política o elección del rey del baile?

A menudo política y adolescencia americana se revuelven. Las elecciones presidenciales en México cada vez más nos recuerdan a las elección del rey del baile en una fiesta de instituto americana.

La popularidad por encima de los ideales políticos o de las propuestas reales. En un tiempo donde cada vez más la sociedad pierde la esperanza con la política y sus gobernantes, la campaña política se está convirtiendo en una campaña de marketing, pero no político sino del más bajo y banal posible.

¿Quién de ellos no acabará con la corrupción y la inseguridad? (los dos temas que más preocupan a los mexicanos y mexicanas) ¡por supuesto que todos lo harán! ¿Trump? Será un simple pelele a merced de nuestro nuevo futuro presidente. ¿Cómo van a hacer todo esto? No necesitan propuestas, eso diferenciaría muchísimo esto de un baile juvenil. Se limitan a buenas palabras,  malas acusaciones entre ellos y campañas políticas donde la imagen ocupa el 100% del espacio. Da igual si para conseguir ese populismo tienes que regalar un mandil, un encendedor o una playera, no importan tus propuestas, importa que seas conocido, que tu nombre lo vean en todas partes y decir promesas que quieren escuchar, aunque estén vacias.

Miles de millones gastados en Marketing bulchetero, cargado de populismo y banalidad. Por supuesto que estoy a favor del marketing político, de hecho en mis años de experiencia he tenido la suerte de coordinar las campañas políticas de varios candidatos, pero siempre intentando que sus ideales, propuestas y fortalezas prevalezcan sobre su palabras vacias, que por supuesto las había, porque esto es política. Siempre con una estrategia política y no bulchetera.

Hoy decía Peña Nieto, en un alarde de sinceridad, que ninguno de los candidatos podría prometer un México paridisiaco porque no iban a ser capaces de cumplirlo. Un alarde de sinceridad que llega tarde después de sus promesas de campaña. Pueden ver el artículo aquí

Como ciudadanos, como gobernados, como ejes de una democracia, debemos y tenemos el derecho a votar en conciencia. De exigir a nuestros políticos que formulen propuestas, que las firmen y que si llegan al gobierno se vean obligados a cumplirlas. ¿Están de acuerdo?

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